Desquiciada por naturaleza, me di cuenta de que mi vocación no me resultaría rentable en esta cruel sociedad, por lo que me vi forzada a volcarme al areá mas importante y psicológicamente traumatizante para los pequeños niños: La docencia de las lenguas.

Amante del buen escribir y de las críticas altamente destructivas, vi en este espacio una humilde oportunidad de explayarme sobre aquello que me quema la cabeza diariamente.

Escribe un comentario