Amamos a los chicos malos
Diciembre 25, 2007
Ayer tuve el placer de ver por vigésimo novena vez “Forrest Gump”; y al observar a Jenny (lease Che-ny) rechazar innumerables veces al dulce dulce Forrest por un pretendiente con no siempre las mejores intenciones, una duda se sembró en mi pequeña cabecilla: ¿Por qué será que las mujeres siempre nos enamoramos del chico malo? ¿Qué hace que Jenny le asigne a Forrest el papel de “amigo incondicional” y sin embargo se involucre sentimentalmente con alimañas tóxicas que indudablemente la dejarán cual trapo de piso viejo? Tratemos de obviar los análisis psicológicos sobre la personalidad y la niñez de Jenny y busquemos el patrón de comportamiento: Siempre pasamos por alto al muchacho de bien para lanzarnos a los brazos del primer malhechor que se intente aprovechar de nosotras.
Si usted aun no esta convencido de mi hipótesis, busquemos otro ejemplo: “Cumbres Borrascosas” (este libro es quizás el mejor exponente de mi postulado). Al pasar las hojas de “Cumbres…”, no solamente nos sumergimos en un delicioso mundo de costumbres victorianas, sino que también somos testigos de cómo Cathy (la protagonista principal del libro) se enamora perdidamente de su intrigante y misterioso medio hermano Heathcliff. La pobre de Cathy es una víctima de los rígidos preceptos sociales de por aquel entonces y no le queda otra opción que casarse con su correctísimo vecino, quien no solamente es dueño de una importante fortuna, sino que representa el ideal de marido victoriano: el buen muchacho. De más esta decir que Cathy jamás logra ser del todo feliz con su perfecto maridito, sino que vive una “vida” (si así se le puede decir) llena de remordimiento y enfermedad, hasta que finalmente muere triste y alucinando con estar cerca de su gran amor: Heathcliff.
Todo esto me lleva a pensar si en algún punto, las mujeres no seremos adictas al dolor exquisito que nos proporciona enamorarnos del muchacho de campera de cuero y moto imponente, ese que nunca tiene trabajo y es un renegado de la sociedad. Quizás la simpleza del buen muchacho, no deje nada librado a la imaginación: Lo que ves es lo que hay. El chico bueno de la película, es siempre honesto, dulce y bien intencionado con las féminas, pero es también el menos interesante de todos. Sus deseos y propósitos para con la muchacha elegida siempre son cristalinos como el agua: darle muchos hijitos y amarla hasta que se muera de viejita. Y nosotras, como buenas almas complicadas, buscamos otra cosa: que el muchacho rudo que dice no querer enamorarse, súbitamente cambie su parecer, deje todo por nosotras y se convierta en el buen muchacho que siempre quisimos tener.
Diciembre 26, 2007 en 2:48 am
Hola nena!!! Acabo de leer los posts de tu blog, y me encantó. Muy buena continuación a nuestro intento frustrado de blog grupal. Debo admitir que nunca me puse las pilas. Tengo un par de posteos a medias a los que nunca les dí el final touch. Te acordás de los puntos suspensivos??
Veo que seguís amando incondicionalmente a Heathcliff… habría que haber conseguido una versión más copada de la novela.
En fin, Merry Xmas, y te quiero.
Besote
Lu
Diciembre 26, 2007 en 4:08 am
No me digas que la viste en Axion TV!! Porque yo tambien la vi en ese canal ayer
Es que “los chicos malos” te hablan, se acercan a vos, tienen luz, camara, accion!….
Los “chicos buenos”….no te hablan, o sea no te dicen lo que les pasa, te aman en secreto, sueñan con vos, pero no te dicen nada de eso…entonces no los temas en cuenta…
Forrest Gump es un grande entre los grandes.
Diciembre 27, 2007 en 6:07 pm
RUN FORREST!!!!! RUN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Diciembre 28, 2007 en 4:44 pm
Me encantó tu blog… si querés pasate por EL Postero a ver que te parece.
Enero 4, 2008 en 4:35 pm
Pues es que los chicos malos complican más tu vida y ahí está el atractivo… en cambio, la simplicidad, no es que aburra, pero puede estar por todos lados…
http://gurisa.wordpress.com
Enero 19, 2008 en 2:11 am
Yo pienso que es por naturaleza. Y siempre pasa.
También, pienso que Jenny no debió de haber muerto. Nooooooo!